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Hablemos

contacto@inversionyproteccion.com.mx
Un arco de dovelas de piedra en pie, sobre un fondo verde profundo.

Nuestro enfoque

Cómo trabajamos

La primera reunión no es para venderte nada.

Antes de hablar de una póliza, necesitamos entender qué tienes, qué te preocupa y qué pasaría si algo cambia. De ahí parte el trabajo.

Primero

Entender antes de recomendar.

Revisamos lo que ya tienes contratado —póliza en mano, no de memoria— para saber qué cubre, qué deja fuera y qué vale la pena revisar.

Después ponemos el riesgo en contexto. Una deuda pendiente, varios años de gasto familiar o una persona indispensable para una empresa plantean problemas distintos.

La recomendación debería partir de esas diferencias.

De esta conversación no tiene que salir una cotización. Tiene que salir claridad.

Una casa de mármol blanco protegida bajo una campana de cristal.

Después

Comparar cosas comparables.

Una prima más baja no significa necesariamente una mejor decisión. Para comparar dos alternativas primero hay que ponerlas sobre la misma base.

Dependiendo del seguro, revisamos variables como suma asegurada, deducibles, coaseguro, límites, exclusiones, hospitales, periodos de espera o condiciones de contratación.

Entonces sí miramos cuánto cuesta cada alternativa.

El precio importa. Pero sólo después de entender qué estás comprando.

Cinco discos de piedra caliza apilados de mayor a menor, bajo un haz de luz.

Tu decisión

También hay que saber cuándo no cambiar.

Te mostramos qué revisamos, dónde cambian las alternativas y cuánto cuesta cada una. También señalamos lo que no nos convence.

Después decides tú. Puede ocurrir que la mejor decisión sea conservar lo que ya tienes. Puede ocurrir que todavía no necesites contratar.

Una recomendación también tiene que saber decir que no.

Un grupo de figuras de madera clara de pie, una al frente de las demás.

De aquí en adelante

La póliza no termina cuando se firma.

Las necesidades cambian. También cambian los ingresos, la familia, el patrimonio, una empresa y los riesgos que dependen de ellos.

Por eso revisamos renovaciones y ajustes cuando hacen falta. Y cuando hay un siniestro, estamos para ayudarte a entender qué sigue y acompañar la gestión con la aseguradora.

Contratar es un momento. La relación con una póliza puede durar años.

Una fila de cilindros de acero cepillado en perspectiva, sobre una superficie oscura.

Preguntas frecuentes

Lo que nos preguntan antes de escribirnos.

¿Cuánto cuesta el diagnóstico?

Nada. Entendemos tu situación y te decimos qué encontramos. Si la conclusión es que estás bien cubierto y no hay nada que mover, esa es la respuesta que recibes.

Ya tengo póliza. ¿Para qué me sirve esto?

Para saber qué compraste. La mayoría de las pólizas se contratan por precio y nadie lee la página donde viven el deducible real, las exclusiones y las condiciones que deciden si un siniestro procede. Revisamos esa parte. Muchas veces el hallazgo no es que falte cobertura, sino que se está pagando por una que no aplica.

¿Con qué compañías trabajan?

Con las principales del país, no con una sola. Con tu perfil enfrente comparamos entre todas y te explicamos por qué recomendamos la que recomendamos.

Si tengo un siniestro, ¿a quién le hablo?

Primero a la aseguradora, para que el reporte quede abierto en tiempo: ese número viene en tu póliza y es el que activa al ajustador. Inmediatamente después, a nosotros. Ahí entramos: te decimos qué documentar, cómo levantar el reporte y qué esperar, y damos la cara frente a la compañía si algo se atora. El día del siniestro es donde se decide si el seguro sirvió, y esa parte del trabajo no aparece en la cotización.

¿Contratar con ustedes cuesta más que ir con la aseguradora?

No. La prima es la misma que cotiza la compañía; nuestro trabajo no se te suma al precio. Lo que cambia es lo que recibes antes de firmar y lo que recibes cuando pasa algo.

Tengo negocio y familia. ¿Tengo que ver a dos despachos?

No. Aquí se atienden las dos mitades: tu casa, tu auto, tu familia y tu operación, sin mandarte con nadie más.

Empecemos

Antes de cotizar, hablemos.

Si ya tienes pólizas, tráelas. Si no tienes nada contratado, no importa. Cuéntanos qué quieres proteger y empezamos desde ahí.

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