Cada unidad que sale lleva tu nombre.
Una flotilla no se asegura por unidad, se asegura por cómo opera. Las rutas, lo que va encima y el tiempo que aguantas un camión parado cambian la póliza más que el modelo del camión.

El seguro de flotilla barato se conoce el día del percance: el ajustador que tarda, el taller que no existe en tu ciudad, la unidad detenida semanas. Y la mercancía es la otra mitad del riesgo: ya se vendió, todavía no llega, y en el camino viaja a tu cuenta — por tierra, aire o mar. Asegurar la operación completa cuesta menos que absorber un solo siniestro grande.
Cómo trabajamos
Vemos qué unidades tienes, por dónde andan y qué llevan encima. Con eso se decide si conviene flotilla o pólizas sueltas, qué deducible aguanta tu caja y si hay talleres que de verdad te sirvan en las ciudades por donde pasas. El protocolo para tus operadores queda escrito antes del primer percance, no durante.
Objeciones
Desde pocas unidades la flotilla suele convenir: mejor prima, una sola renovación, un solo interlocutor. El punto exacto lo encontramos en el diagnóstico.
El seguro del vehículo cubre el vehículo. La carga necesita su propia cobertura de transporte, según la ruta.
Tu operador llama y contestamos nosotros, con el protocolo ya definido: qué documentar, a quién reportar, cómo mover la unidad. Lo dejamos armado desde el día uno.
Empecemos
Dinos cuántas son y qué mueven. La comparación sale de ahí.
Preguntas sobre este seguro