Cotizo en tres lados y me quedo con el número de abajo
Es la comparación que más caro sale. Dos cotizaciones con primas casi iguales pueden traer sumas aseguradas distintas, deducibles del doble y hospitales de otro nivel. El número de abajo no dice nada por sí solo: dice algo cuando sabes contra qué suma asegurada, qué deducible y qué red de hospitales lo estás comparando.
La prima no se abarata sola: la mueves tú con dos perillas
De los cuatro factores, dos ya están dados el día que preguntas —tu edad y tu estado de salud— y dos los eliges tú: cuánto deducible aceptas pagar cuando uses la póliza, y qué porcentaje de coaseguro asumes. Esas dos perillas son el margen real de maniobra que tienes sobre la prima. Moverlas sin entender qué te toca pagar el día del hospital es cómo la gente termina con un seguro barato que no puede usar.
Los cuatro factores, en orden de peso
Tu edad. Es el factor más pesado y el único que empeora solo. La prima va ligada a tu tramo de edad y cambia cuando tú cambias de tramo — por eso ninguna cotización seria omite preguntarte tu fecha de nacimiento, y por eso entrar joven no es un consejo comercial.
Tu suma asegurada. El techo máximo que la aseguradora pagará, con el alcance que fije tu contrato. Cuánto cambia la prima al mover ese techo no se calcula de cabeza: hay que pedir las dos cotizaciones y ponerlas lado a lado. Cuando lo hacemos frente a un cliente, el resultado casi siempre lo sorprende.
Tu deducible. La cantidad fija que tú absorbes antes de que la aseguradora entre, y que aplica para cada enfermedad o accidente cubierto — no una sola vez al año. Subir el deducible baja la prima de inmediato.
Tu coaseguro. El porcentaje de la factura que corre por tu cuenta después del deducible, normalmente con un tope máximo. Un coaseguro más alto también abarata la prima.
A esos cuatro hay que sumar dos que casi nadie menciona en la primera llamada: el nivel hospitalario que elijas —la misma cirugía cuesta distinto según el hospital, y tu plan define a cuáles tienes acceso— y las coberturas adicionales que agregues, como la atención en el extranjero o el servicio dental.
Las dos perillas: lo que ganas y lo que pagas por moverlas
Cuando te sentamos a revisar una cotización, lo primero que movemos es el deducible, porque es el ajuste con efecto más visible sobre la prima. Y lo primero que preguntamos después es incómodo a propósito: si mañana te internan, ¿tienes esa cantidad disponible?
Un deducible alto es una decisión legítima —para muchas familias es la correcta— pero solo si el dinero existe el día del evento. Un deducible que no puedes cubrir convierte tu póliza en un papel que no vas a usar, y el ahorro mensual deja de ser ahorro.
El coaseguro tiene la misma lógica con una vuelta más: casi siempre viene con un tope máximo. Ese tope es tu pérdida máxima real en un evento grande, y es la cifra que de verdad te conviene conocer de memoria. En nuestra página de tipos de cobertura puedes correr ese número con tus propias cantidades.
Lo que tu póliza está obligada a decirte
Aquí conviene saber que no todo queda al criterio comercial. La Ley sobre el Contrato de Seguro obliga a la aseguradora a entregarte una póliza donde consten los derechos y obligaciones de las partes, y enumera lo que ese documento debe contener: la naturaleza de los riesgos garantizados, el momento desde el cual corre la garantía y su duración, el monto de la garantía y la cuota o prima del seguro.
Dicho en corto: la prima y el techo de lo que te pagarían tienen que estar por escrito y a la vista. Si una cotización te da el precio pero no la suma asegurada, o al revés, no estás comparando nada todavía.
El día que dejas de pagar
Este es el punto donde más gente se lastima sola, y es de ley, no de compañía. Si no cubres la prima —o la parcialidad, cuando pagas en mensualidades— dentro del término convenido, los efectos del contrato cesan automáticamente a las doce horas del último día de ese plazo. Si el contrato no fijó término, la ley aplica treinta días naturales desde el vencimiento.
Automáticamente significa lo que dice: sin llamada de aviso, sin carta, sin que nadie te lo recuerde. Un cargo rechazado por una tarjeta vencida puede dejarte sin cobertura en la fecha exacta en que la necesitabas. Por eso cuando administramos la póliza de un cliente, la fecha de pago va en nuestro calendario y no solo en el suyo.
Cómo leer una cotización sin que el número de abajo te mande
Cuatro cosas, en este orden. Uno: la suma asegurada y si opera por padecimiento o por año. Dos: el deducible, y si aplica por evento o por persona. Tres: el coaseguro, con su porcentaje y su tope máximo. Cuatro: el nivel hospitalario y qué hospitales de tu ciudad entran.
Con esos cuatro datos, dos cotizaciones ya son comparables. Sin ellos, estás comparando dos precios de cosas distintas.
Por qué aquí no vas a encontrar una tabla de precios
Porque no existe un precio de mercado que sea honesto publicar. La prima de un hombre de 32 años sin padecimientos y la de una mujer de 58 con antecedentes no se parecen, y ninguna de las dos se parece a la de una familia de cuatro. Cualquier cifra que pusiéramos aquí sería falsa para casi todo el que la lea, y te haría creer que la tuya está mal.
Toda prima que veas en una cotización real es referencial para el perfil exacto que la generó y está sujeta a cotización individual. Lo que sí hacemos, y sin costo para ti, es sentarnos con tu perfil real, correr las opciones y decirte cuál de las combinaciones te deja mejor parado para lo que tú puedes pagar cada mes y para lo que podrías pagar el día del hospital.
Marco legal
La aseguradora está obligada a entregar una póliza que contenga la naturaleza de los riesgos garantizados, el momento y duración de la garantía, el monto de la garantía y la cuota o prima del seguro
Impagada la prima o la parcialidad dentro del término convenido, los efectos del contrato cesan automáticamente a las doce horas del último día de ese plazo; sin término convenido, aplican 30 días naturales
La oferta obliga al proponente durante quince días, o treinta cuando es necesario practicar examen médico
Cuánto pasa en México
En 2020 el índice de siniestralidad de las nueve instituciones más grandes del ramo se ubicó entre 54.1% y 67.5%: de cada cien pesos de prima, entre 54 y 68 volvieron en forma de siniestros pagados
Preguntas frecuentes
Lo que se pregunta alrededor de ésta.
¿Cuánto cuesta al mes un seguro de gastos médicos mayores?+
No hay una cifra única: depende de tu edad, tu suma asegurada, tu deducible, tu coaseguro y el nivel de hospitales de tu plan. Mándanos tus datos y te armamos comparativas reales con esas variables.
¿Por qué me cotizaron tan distinto en dos lados?+
Casi siempre porque no son el mismo producto. Revisa suma asegurada, deducible, coaseguro y nivel hospitalario antes de comparar las primas.
¿Subir el deducible es buena idea para pagar menos?+
Puede serlo, si tienes ese dinero disponible el día que te internen. Si no lo tienes, el ahorro mensual te sale caro exactamente cuando importa.
¿La prima me sube cada año?+
Lo normal es que sí. Cómo y cuándo se ajusta lo define tu contrato, y tu cambio de tramo de edad pesa. Que suba no significa que tu plan siga siendo el que te conviene: esa revisión anual es parte de lo que hacemos por ti.
Revisado por Carlos Andrés Torres Ospina, Director de Torres Ospina Consultores. Agente de seguros con cédula B M393241, autorizada ante la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas.