La pago yo y luego meto la factura
Puede funcionar y muchas veces no. Sin autorización previa y sin informe médico que conecte el estudio con un padecimiento cubierto, esa factura llega sola y se lee como un gasto electivo. Y aunque proceda, el deducible se la come: una resonancia suele quedar por debajo del umbral cuando se reclama suelta, y sólo suma si se agrupa con el evento al que pertenece.
Casi ningún estudio de alto costo se hace sin autorización previa
Es el paso que más gente se salta y el que más reembolsos tumba. Los estudios de imagen suelen requerir que la aseguradora los autorice antes, y esa autorización se pide con la orden médica en la mano. Hacerse la resonancia el mismo día que te la piden, pagándola de tu bolsa «para no perder la cita», es el camino directo a discutir después si procedía.
La regla que ordena todos los estudios
Un gastos médicos mayores no cubre servicios sueltos: cubre siniestros. Un estudio de imagen entra en cobertura cuando pertenece a uno, y queda fuera cuando no pertenece a ninguno.
La norma fija hasta cuándo dura esa obligación —hasta que se agote la suma asegurada, se agoten los gastos del periodo de vigencia y de beneficio, o el asegurado recupere su estado de salud— pero no enumera qué servicios entran. Eso es del clausulado.
Buscamos «imagenología» y «estudio de gabinete» en el texto completo de la Circular Única y de la Ley sobre el Contrato de Seguro: cero coincidencias en ambas. Ninguna norma decide si tu póliza cubre una resonancia.
El informe médico es la pieza que más pesa
Más que la factura, más que la orden. Es el documento que dice qué se sospecha, por qué hace falta el estudio y a qué padecimiento pertenece.
Con él, la resonancia viaja dentro del siniestro y se reclama con el resto: consultas, otros estudios, tratamiento. Sin él, llega como un gasto aislado y tiene que defenderse sola.
Por eso la instrucción práctica es sencilla y casi nadie la sigue: pide el informe el mismo día, con fecha y diagnóstico presuntivo, no cuando ya estés armando el reembolso semanas después.
La autorización previa, y qué pedir en ella
La autorización previa aparece en la regulación como figura conocida, y en la práctica del mercado casi todos los productos la exigen para estudios de alto costo.
Cuando la pidas, que la carta diga cuatro cosas: qué estudio autorizan, en qué centro, con qué vigencia y qué monto reconocen. Con esas cuatro no hay sorpresa después.
Y una advertencia que se repite en toda la operación de este ramo: el centro puede estar dentro de la red y el médico que interpreta el estudio fuera. Es el equipo mixto otra vez, y produce facturas partidas.
El deducible, que decide más casos que la cobertura
Aunque el estudio sea reclamable, la aritmética suele dejarlo fuera del pago. El deducible es una cantidad fija por siniestro, y una resonancia aislada queda con frecuencia por debajo.
Eso cambia por completo cuando forma parte de un evento grande. Ahí el estudio, las consultas, los honorarios y la hospitalización se acumulan en el mismo siniestro y se reclaman juntos.
De modo que la pregunta útil no es sólo «¿me la cubren?» sino «¿a qué siniestro pertenece?». Con esa segunda pregunta contestada, la primera casi se responde sola.
Cuando el estudio sale de una urgencia
Ahí la protección es más fuerte y conviene conocerla. Las pólizas de gastos médicos no pueden establecer periodos de espera para accidentes o urgencias médicas —según se definan en la póliza— que se compruebe ocurrieron dentro de la vigencia.
Y la obligación que acompaña esa prohibición está redactada de forma amplia: cubrir los gastos hospitalarios y demás necesarios para la recuperación de la salud o vigor vital del asegurado.
Un estudio de imagen pedido dentro de una atención de urgencia viaja con ella. Lo que hay que documentar en ese caso no es el estudio: es la urgencia.
Qué guardar, sin excepción
La orden médica con fecha y diagnóstico presuntivo. El informe del médico tratante que explica por qué se indicó. La autorización previa, si la hubo. La factura con desglose y datos fiscales correctos. Y la interpretación del estudio, firmada.
Con esos cinco papeles un reembolso se defiende solo. Sin el informe, la discusión empieza cuesta arriba aunque el estudio fuera perfectamente necesario.
Y si el tratamiento es largo, conviene además una línea de tiempo simple: qué día empezó el padecimiento y qué día se indicó cada cosa. Es lo que permite defender que todo pertenece al mismo evento.
Cómo lo acompañamos
Antes del estudio, tramitamos la autorización previa por escrito y confirmamos que el centro y el radiólogo estén dentro de la red. Es una gestión de un día que evita una factura partida.
Cuando hay un padecimiento en curso, agrupamos consultas, estudios y tratamiento dentro del mismo siniestro y los entregamos en un solo expediente, con acuse.
Y si el reembolso ya se rechazó, revisamos primero lo que casi siempre falta: el informe que conecta el estudio con el padecimiento. Muchas veces el estudio sí procedía y lo que faltaba era ese papel.
Marco legal
La aseguradora debe cubrir los siniestros ocurridos dentro de la vigencia hasta lo que ocurra primero: el agotamiento de la suma asegurada, el monto de los gastos del periodo de vigencia y de beneficio, o la recuperación del estado de salud
Las pólizas de gastos médicos no podrán establecer periodos de espera para accidentes o urgencias médicas, según se definan en la póliza, ocurridos dentro de la vigencia; y la institución deberá cubrir los gastos médicos hospitalarios y demás que sean necesarios para la recuperación de la salud o vigor vital del asegurado
Las pólizas de gastos médicos deberán precisar la secuencia en la que se aplicará el deducible, franquicia y coaseguro, en combinación con la suma asegurada, al momento de pagar un siniestro
Preguntas frecuentes
Lo que se pregunta alrededor de ésta.
¿Mi seguro cubre una resonancia magnética?+
Cuando forma parte del diagnóstico o seguimiento de un padecimiento cubierto, casi siempre; suelta, casi nunca. Ninguna norma lo define: está en tu clausulado.
¿Necesito autorización previa?+
En la práctica casi todos los productos la exigen para estudios de alto costo. Conviene pedirla por escrito, con el centro, la vigencia y el monto reconocido.
¿Por qué me rechazaron el reembolso si el médico la pidió?+
Lo que suele faltar no es la orden sino el informe médico que conecta el estudio con un padecimiento cubierto. Sin él, la factura se lee como un gasto aislado.
¿Y si el estudio sale de una urgencia?+
Las pólizas de gastos médicos no pueden imponer periodos de espera en urgencias ocurridas dentro de la vigencia, y la obligación alcanza los gastos necesarios para la recuperación de la salud.
¿Por qué no me pagaron aunque estaba cubierta?+
Probablemente por el deducible: es una cantidad fija por siniestro y una resonancia aislada suele quedar por debajo. Agrupada con su evento, sí suma.
Revisado por Carlos Andrés Torres Ospina, Director de Torres Ospina Consultores. Agente de seguros con cédula B M393241, autorizada ante la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas.