No son un rendimiento prometido
Ésta es la distinción que evita la decepción más común, y conviene hacerla antes de firmar.
Un rendimiento es una tasa que el producto ofrece sobre un saldo. Un dividendo nace de que la realidad salió mejor que el cálculo: menos siniestros de los previstos, menos gastos, mejor resultado.
Por eso ninguna aseguradora puede garantizar un dividendo sin contradecirse. Si estuviera garantizado, ya estaría en el cálculo, y entonces no habría experiencia favorable de dónde repartir.
La fórmula existe y está registrada
Aunque el monto no se garantice, el método sí está sujeto a control. La Circular Única exige que la nota técnica indique la fórmula y los parámetros con que se calcularán los dividendos, en su caso.
Y les pone el mismo estándar que a todo lo demás: deben apegarse a fórmulas y procedimientos generalmente aceptados, explicados y sustentados en literatura nacional o internacional.
Hay una segunda exigencia que casi nadie menciona y que protege el bolsillo: la metodología de la reserva de dividendos debe ser congruente con la fórmula de cálculo de los dividendos de ese seguro. La compañía tiene que reservar conforme a lo que promete.
Las dos palabras que cambian todo: «en su caso»
La disposición dice que se indicará la fórmula con que se calcularán los dividendos «en su caso». Ese matiz es deliberado.
Significa que hay productos que los otorgan y productos que no, y que la ausencia de dividendos no es una falla del contrato sino un rasgo del diseño.
Así que la primera pregunta ante una oferta que los menciona es si el producto los contempla en su documentación registrada, y no cuánto pagó el año pasado.
La cláusula que impide desviarlos
Aquí está la protección concreta de esta página, y es exigible por escrito.
En la documentación contractual de los productos con dividendos debe incluirse una cláusula que indique que la aseguradora no realizará pagos por ese concepto, derivados de una experiencia favorable en siniestros, gastos o utilidades, a una persona distinta al asegurado, beneficiario o contratante de la póliza.
Traducido: el dividendo es de quien tiene el contrato. No puede terminar en manos de un intermediario ni de un tercero, y la cláusula que lo dice tiene que estar en el documento.
Qué se puede hacer con ellos
Los contratos suelen ofrecer varias salidas, y conviene elegirla a conciencia porque cada una produce un resultado distinto a largo plazo.
Las habituales son recibirlos en efectivo, aplicarlos a reducir la prima siguiente, dejarlos acumulándose en la póliza o usarlos para comprar cobertura adicional.
Cuál está disponible depende del producto y aparece en las condiciones. Es una decisión que casi nadie vuelve a mirar después de la primera vez y que vale la pena reconsiderar cada pocos años.
Cuánto pesa en México
La suma asegurada promedio de una póliza de vida individual es de 458,306 pesos, frente a 153,494 pesos de un certificado de seguro de grupo.
Sobre cifras de ese orden, un dividendo puede representar una diferencia real en la prima anual, o casi nada, según el producto y el año.
Por eso conviene juzgar una póliza por su cobertura y su costo cierto, y tratar el dividendo como lo que es: una posibilidad con método, no una promesa.
Cómo lo revisamos nosotros
Buscamos primero si el producto contempla dividendos en su documentación, porque muchos simplemente no los tienen.
Después localizamos la cláusula que impide pagarlos a un tercero, que debe estar en todo producto registrado que los otorgue.
Y comparamos la oferta sin contar el dividendo. Si la póliza sólo se sostiene suponiendo que llegará, la comparación estaba mal hecha desde el principio.
Marco legal
En la documentación contractual de los productos de seguros que se sometan a registro en los cuales se otorguen dividendos, se deberá incluir una cláusula que indique que la Institución de Seguros no realizará pagos por dicho concepto que deriven de una experiencia favorable en siniestros, gastos o utilidades, a una persona distinta al asegurado, beneficiario o contratante de la póliza
Se indicará la fórmula y parámetros con que se calcularán, en su caso, los dividendos, los cuales deberán apegarse a fórmulas y procedimientos generalmente aceptados y que se encuentran explicados y sustentados en literatura nacional o internacional
Se indicará la metodología para el cálculo de la reserva de dividendos del tipo de seguro de que se trate, la cual deberá ser congruente con la fórmula de cálculo de los dividendos de dicho seguro
Cuánto pasa en México
La suma asegurada promedio de una póliza de vida individual en México es de 458,306 pesos, frente a 153,494 pesos de un certificado de seguro de grupo
Preguntas frecuentes
Lo que se pregunta sobre este término.
¿Qué son los dividendos de un seguro de vida?+
Cantidades que la aseguradora reparte cuando la experiencia real del producto en siniestros, gastos o utilidades resulta más favorable que la prevista.
¿Son lo mismo que un rendimiento?+
No. Un rendimiento es una tasa sobre un saldo; un dividendo nace de que la realidad salió mejor que el cálculo, así que no puede garantizarse.
¿Todos los seguros de vida pagan dividendos?+
No. La disposición que exige indicar su fórmula dice «en su caso»: hay productos que los otorgan y productos que no.
¿Pueden pagárselos a alguien más?+
No. La documentación contractual debe incluir una cláusula que impide pagarlos a persona distinta del asegurado, beneficiario o contratante de la póliza.
¿Quién controla cómo se calculan?+
La nota técnica registrada debe indicar la fórmula y sus parámetros, apegados a procedimientos generalmente aceptados, y la reserva de dividendos debe ser congruente con esa fórmula.
¿Qué puedo hacer con un dividendo?+
Según el producto: recibirlo en efectivo, aplicarlo a la prima siguiente, dejarlo acumulándose o comprar cobertura adicional. Las opciones están en las condiciones del contrato.
Revisado por Carlos Andrés Torres Ospina, Director de Torres Ospina Consultores. Agente de seguros con cédula B M393241, autorizada ante la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas.